La Andalucía de Ávila I

img_0009Tal y como hiciéramos hace un año, os invitamos a leer una recopilación de artículos históricos referidos a Mijares, a través de los ojos de quienes nos visitaron en el siglo pasado. Labor desempeñada por David Sánchez González, encargado de buscar y unificar los relatos que en esta semana publicaremos. El recorrido que proponemos comienza con una descripción aparecida en La Andalucía de  Ávila en 1925 por Abelardo Rivera.

MIJARES LA ABANDONADA

Abelardo Rivera.


Yo no se si sera por la situación topográfica de Mijares, metida allá en la Sierra de Gredos, sin más comunicación, hasta hace poco, que la intransitable senda, llena de pedruscos, que conducí a a Gavilanes, y de allí, a la carretera del valle del Tiétar, o por la fama, nada laudable, de sus habitantes; o por las dos cosas a la vez. Pero es lo cierto que la villa recatada y pintoresca de Mijares sufrió de por siempre el abandono de todos, y trajo como consecuencia natural el estado en que hoy se encuentra: sin escuelas, ya que las que existen no merecen el nombre de tales; sin higiene, sin medios con que atender las más perentorias necesidades vitales.

Para llegar a Mijares ya no hay que recorrer, afortunadamente, el antiguo calvario que daba comienzo en la cantina asentada en la carretera de Ramacastañas a San Martín de Valdeiglesias, pues en fecha reciente ha sido entregado al Estado el trozo de carretera que de Casavieja pasa por Mijares y cuando la Providencia haga el milagro continuará, a través del puerto, faldeando la sierra, para llegar a Burgohondo y poder comunicar directamente con la capital de la provincia. Si ello sucede algún día, habrá finalizado el agobio de las incomunicaciones y la tristeza del abandono, dando fácil salida a los productos de cuatro pueblos importantes del valle del Tietar que son: Pedralaves, Casavieja, Gavilanes y Mijares.

La carretera moderna atraviesa desde Casavieja campos “de película”. Son nueve kilómetros de increíble belleza, durante los cuales va bordeando la montaña, entre prados y pinares, entre jaras y romeros, y aparece cuajada de laminillas de mica, que reverberan bajo la luz del sol, como si fuesen diamantes.

Mijares se halla situado entre montañas, al abrigo de las cumbres que suavizan los rigores del clima. Rara vez llega hasta él la nieve, aun cuando se ve perenne blanqueando las cimas próximas. Tiene por límites las jurisdicciones de Serranillos, Navarrevisca, Navatalgordo y Burgohondo, por su parte Norte; la de Casavieja, por el Este; las de La Iglesuela, Sartajada y Buenaventura, por el Sur, y la de Gavilanes por el Este.

El pueblo es pequeñito, construido sobre rocas de granito. Su paisaje es majestuoso. Su clima benigno y sano. Sus aguas purísimas. Sus habitantes apenas pasan de 1400 han destruído con su conducta actual la leyenda de matonismo que les rodeaba.

Es Mijares como un nido de Águilas asentado para dominar el Valle, que se extiende a sus pies sereno y maravilloso y las casucas del pueblo apiñadas para guarecerse en el regazo de los montes, parece que sienten anhelo de trepar hasta las cumbres vecinas, en lucha de siglo por romper la barrera infranqueable que la aísla del resto de la provincia.

Fuente: La Andalucía de Ávila

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