Mijares a su Monte

bCuando se cumplen siete años del incendio que arrasó más de 5.000 hectáreas en la Sierra de Gredos, las casualidades nos hacen tener en Mijares ya terminado el particular homenaje a su monte.

Una antigua sierra que sirve de homenaje para uno de los motores económicos del municipio que sustentó con sus múltiples usos y trabajos a gran parte de familias mijariegas. Un recuerdo y una señal que nos debe recordar  la importancia de nuestro monte y su conservación. La unidad y el compromiso de un pueblo frente a los incendios así como el merecido homenaje a todos aquellos que se emplearon en estas tareas.

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Transcripción:

El monte público siempre fue un buen “empresario” que proporcionó trabajo a las familias que viven cerca de él: cuadrillas de hombres encargados de su limpieza, cortadores de pinos, serradores, guardas forestales, brigadas contra incendios, resineros, fabricantes de pez, carboneros, pastores de cabras…

Nuestra flora arbórea es muy variada y fue aún más en siglos pasados: En la Dehesa encontramos encinas, robles y alcornocales. Pasada la carretera comarcal abundan los olivos, higueras y algunos frutales. Más arriba comparten terreno pinos y castaños. En las proximidades de la garganta hay nogales, sauces y alisos. Y ya donde estos árboles encuentran dificultades para desarrollarse, los piornos sirven de sostén a la tierra para evitar la erosión.

En los siglos pasados fueron frecuentes los tejos en “Las Texeras” robles y quejidos en “La Robledosa”, madroños en “Las Madroñeras” y algunos enebros en la sierra.

Cuando algunos de estos árboles eran talados se les arrastraba hasta los aserraderos donde esperaban a ser troceados. La finalidad de los aserraderos era el aprovechamiento de una materia prima del monte para ser transformados en vigas, tablones, tablas o ripias que serían empleadas, principalmente, en la construcción de nuevas casas o vendidas a las industrias madereras. 

Contemplar esta vieja máquina de serrar, nos servirá para retroceder 75 años en el tiempo y conocer que, en Mijares, hubo por los años 40 del siglo pasado aserradores.

Otro aserradero estuvo próximo a este lugar donde nos encontramos, se llamó “La Fábrica”. Su promotor fue “Tío” Domingo Muñoz Sánchez. Las máquinas utilizaban la electricidad para moverse. Pero en los primeros, la electricidad sólo llegaba por las noches, por lo que durante el día las máquinas permanecían inactivas.

Durante unos años más tarde fue Félix López, el panadero, quién la adquirió. Pero alrededor de1970 cerró definitivamente. Félix, al igual que un buen número de mijariegos y mijariegas, emigró a Alemania, en busca de un mejor porvenir.

Mijares, que ama a su monte y acude en su defensa cuando sea requerido, quiso, ya hace unos lustros, colocar en su escudo dos símbolos básicos de esta localidad: el monte, representados por seis montículos “apiñados” y el agua, recordando al Tiétar y a las abundantes gargantas y arroyos que corren por nuestras tierras. Esta vieja sierra quiere ser un elemento más que nos recuerda que debemos conservar el monte, pues él nos proporciona salud, riqueza, belleza y atrae a turistas.

ESTA MÁQUINA PERTENECIÓ A “LA FÁBRICA” Y HA SIDO DONADA AL AYUNTAMIENTO DE FORMA ALTRUISTA, POR LA FAMILIA “LÓPEZ ARRIBAS”, HIJOS DE FÉLIX Y DUEÑOS DE LA MISMA.

El texto lleva la firma de nuestro querido Celerino.

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