Turismo por las provincias de Toledo y Cáceres

La pasada semana dio mucho de sí, y con esta hacemos la tercera entrada, a falta de la última, que dejamos en el aire para “crear expectación”…

Esta vez, sin rumbo fijo, la zona elegida fue el suroeste de Toledo y el soreste cacereño, donde nos llevó nuestro viaje, conociendo una pequeña parte más de tan diversa nación, como es la española.

Pasamos de la seca zona toledana, con grandes extensiones agrícolas, a bellos puertos de montaña y grandes riscales, como pueden ser Las  Villuercas en el estrecho de la Peña, con sus alcornoques y el particular colorido de la estación primaveral.

Llama la atención al entrar en territorio extremeño, la cantidad de cortafuegos que dibujan el terreno, la tierra rojiza y la espectacularidad del Puerto de San Vicente.

Tras atrevesar carreteras que parecían conducir a ninguna parte, no desperdiciamos la ocasión de visitar el Real Monasterio de Santa María de Guadalupe, en una visita guiada por todos los rincones, que no son pocos, de este bello monasterio hoy custodiado por monjes franciscanos, sería uno de ellos quien nos llevara hasta la imagen de Santa María de Guadalupe, en su segunda planta ya que girada sobre el retablo se puede acceder desde dicha estancia.

Breve paseo por el claustro gótico-mudéjar y la galería, que alberga una impresionante colección de cuadros, entre los que destacaría uno referente a la Batalla del Salado, con los estandartes castellanos en alto, en una imagen que escenifica a la perfección la bravura del pueblo español.Visita al museo de bordados con piezas confeccionadas con hilo de oro, plata y con implantaciones de diamantes. La Sacristía con destacadas pinturas de Francisco de Zurbarán.

En el interior del monasterio, grandes manuscritos de más de 50 kilos de peso, grandes colecciones entre las que destacan piezas como un Cristo tallado por Miguel Ángel, el Greco o un óleo de Francisco de Goya, así como el Cristo que se dice, mejor tallado de cuantos existen. Llama especialmente la atención una imagen tallada en marfil con la curvatura propia del colmillo de un elefante.

Encanto propio de este Monasterio, de la misma manera que el pueblo, sencillo, modesto, que guarda bien la identidad arquitectónica, sin grandes insultos al patrimonio.

A la vuelta de nuestro viaje, aprovechamos para acercarnos a las ruinas romanas de Talavera la Vieja, pueblo que descansa bajo las aguas del Pantano de Valdecañas.  El Pórtico de Curia de Talavera la Vieja, es el único que se conserva en todo el mundo romano.

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