Carta al Director: ÁvilaDigital

He elegido una carta dirigida a Ávila Digital para actualizar hoy, la temática gira en torno a las imperdonables faltas de ortografía que ocupan los carteles anunciantes así como la desvirtuación de representación fidedigna en la exposición de máquinas de tortura. Digna de ser leida, esperemos que el autor no tenga inconveniente en dar publicidad a tan valioso escrito. Desde aquí agradecerle la iniciativa y clamar a los de la raya al lado una implicación más decente con su pasado y dejarse de homenajes

Autor: Francisco Luis de Pablos

Fallos vergonzantes en el llamado Mercado de las 3 Culturas

Podría parecer que tenemos una Concejalía de Cultura, pero es una falsa impresión. Si hace unos meses me vi obligado a denunciar la sonrojante escritura palurda de “bettones” con inicial B de burro y que así sigue en las decenas de metacrilatos que el Ayuntamiento ha repuesto por calles y esquinas en el casco antiguo de la pequeña ciudad, véome ahora empujado por fuerza de la indignación a señalar otros fallos tanto o más zafios, reflejo de lo indocumentado de las actuaciones sedicentes turístico-culturales. Y aunque podría indicar otras varias, de momento me limitaré a añadir sólo una más en la cuenta del debe cultural municipal.

En el invento, ahistórico donde lo haya, de las llamadas Tres Culturas, uno de los presentados como atractivos del programa era la exhibición de instrumentos de tortura. Lo de ahistórico invento lo digo por cuanto la idílica paz entre las llamadas tres culturas no existió ni poco ni mucho. Da lo mismo que se pongan iniciales mayúsculas. Todo terminó a “ostiazo” limpio, sin miramientos ni consideración ni hache inicial siquiera. El año próximo es el del CCCC aniversario de la expulsión morisca. Ávila tiene el particular y discutible privilegio de haber sido escenario del auto del Niño de la Guardia, amañado por Torquemada un año antes del decreto que expulsaba a los judíos en 1492 y en el que varias veces figura nuestra ciudad.

Aunque en el tríptico publicitario se decía que la torturante exposición tenía lugar en Carnicerías, luego resultó ser en el sótano del Episcopio. Lo lamentable e indignante es que la empresa que desde hace ya unos años alquila tal falsificación a entidades incautas y que de todo tienen menos información ni quien se la suministre, le ha metido un gol a nuestra casa consistorial que pagamos con nuestros impuestos los contribuyentes. En la leyenda del primer chisme que se ve nada más entrar y que viene a representar como una especie de sillón de tormento con púas y bajo el que se colocarían unos carbones abrasadores, se dice que su empleo lo decretaba “el inquisidor”. Pues bien, como humilde pero inmodesto experto en inquisitología puedo asegurar que jamás el Santo Oficio utilizó semejante engendro terrorífico. Ni una sola vez.

Justo en la esquina opuesta del sótano aparece una reproducción metálica de una jaula para encerrar y suspender a las víctimas hasta su muerte a la intemperie por inanición. Sobre este tipo de penalización, ha de decirse que sí se empleó en la Europa que comenzaba su última andadura medieval, pero desde luego no fue jamás utilizada por la Inquisición. Item más, craso error cuando en la leyenda para “ilustrar” a visitantes se indica que tales jaulas colgantes se usaron “en Münster” (Suiza), lo cual es otra de las perlas verdadero-mentirosas de la indocta muestra que le han colado a nuestro Ayuntamiento unos empresarios de chiquilicuatre, dispuestos a sacar unos eurillos a quien se deje engañar. Münster, ciudad de triste recuerdo para los españoles -allí y en Osnabrück se firmaron las humillantes cláusulas de la Paz de Westfalia en 1648- está en Alemania, concretamente en su parte occidental, muy próxima a Holanda. La he visitado unas cuantas veces. No está en Suiza, como con supina ignorancia seudoinforma la cartela de la torpe y deseducativa muestra.

He de reconocer que lo ahora denunciado sobre la muestra de tormentos no se trata de algo que acontezca por primera vez. Hace una década ya vi en Florencia la exhibición lamentable del mal montado invento. Luego ha seguido impunemente circulando por varios lugares de nuestra querida España. Y ahora le ha tocado la china a Ávila, donde podría parecer que tenemos una Concejalía de Cultura, pero es una falsa impresión, como una y otra vez desgraciada y palmariamente se demuestra.

 

Anuncios

Deja tu comentario:

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s